¿Por qué nos duele la espalda? Consejos para mantener una espalda saludable

Publicado en Autónomos, Trabajadores por el 15 junio, 2018 0 Comentarios

El dolor de espalda es uno de los motivos más frecuentes de consulta médica. Se estima que el 80% de la población sufrirá a lo largo de su vida al menos un episodio de dolor de espalda de suficiente intensidad como para precisar atención médica, independientemente de la edad, el sexo, el estado funcional y la actividad habitualmente realizada. En este post analizamos por qué nos duele la espalda, cuáles son los factores de riesgo y cómo podemos evitarlos, indicando una serie de consejos para mantener una espalda saludable. En futuros posts, haremos un repaso sobre las medidas básicas de higiene postural para evitar posturas inadecuadas que puedan favorecer la aparición del dolor de espalda.

Por qué nos duele la espalda

 

Por qué nos duele la espalda

En la mayoría de los casos (cerca de un 90%), el dolor de espalda no está causado por ninguna enfermedad grave. Se trata de un dolor inespecífico, habitualmente de causa mecánica en relación con una sobrecarga postural y/o funcional.

Así, es bastante frecuente que, debido a determinadas posturas que adoptamos, esfuerzos realizados o ciertos gestos, los músculos, ligamentos y articulaciones de la espalda se inflamen o sobrecarguen, provocando dolor de espalda. Es decir, determinados movimientos tienen una elevada propensión para provocar dolor. Así, doblarse hacia delante para levantar algún objeto del suelo supone un gran esfuerzo para la columna, sobretodo en algunas personas especialmente susceptibles, y cuando dicho movimiento se repite con asiduidad. La combinación de flexión y torsión o giro del tronco constituye un gesto claramente reconocido como productor de lesiones discales lumbares. Permanecer sentado durante periodos prolongados de tiempo, incluso en una silla con unas adecuadas características ergonómicas, determina un importante esfuerzo para la musculatura de la espalda y los discos intervertebrales. Estar al teléfono o trabajando delante de un ordenador durante largos periodos de tiempo supone un esfuerzo intenso en el cuello, hombros y parte superior de la columna.

Por tanto, podemos destacar entre posibles causas del dolor de espalda las siguientes:

  • Las posturas inadecuadas, la presencia de un estado físico deficiente y el exceso de peso constituyen los peores enemigos para la espalda.
  • Las distensiones ocurren cuando los músculos y/o ligamentos de la espalda resultan dañados, generalmente como consecuencia de movimientos comunes pero realizados de una forma incorrecta.
  • Afortunadamente, muy pocos de los pacientes que consultan por dolor de espalda tienen una hernia discal sintomática, por lo que no debe achacarse todo dolor de espalda a la presencia de un problema discal.
  • Hay personas que presentan algún tipo de alteración en la estática de su columna vertebral,bien en forma de escoliosis (desviaciones de la columna en el plano frontal) o en forma de hiperlordosis o hipercifosis (deformidades de la columna en el plano sagital). Sin embargo, en la mayoría de los casos dichas alteraciones son asintomáticas y no deben ser utilizadas como causa del dolor de espalda.
  • La tensión excesiva, el estrés y los problemas emocionales tienen mucho que ver con el dolor de espalda, facilitando que los músculos de la espalda se contraigan, se tensen y se vuelvan dolorosos.

Mantener un adecuado estado funcional ayuda tanto en la prevención del dolor de espalda, como en una recuperación más rápida en el caso de que éste aparezca. En cualquier caso, todo dolor de espalda intenso, incapacitante y que no responda al tratamiento habitualmente prescrito, debe ser adecuadamente valorado para conseguir un diagnóstico clínico que permita su posterior tratamiento.

¿Cuáles son los factores de riesgo y cómo podemos evitarlos?

En términos generales, se considera que la columna vertebral sufre cuando mantenemos mucho tiempo la misma posición, adoptamos posturas forzadas o incorrectas, realizamos esfuerzos importantes o de forma repetida, y llevamos a cabo movimientos bruscos o violentos. A continuación enumeramos los factores de riesgo más comunes:

  • Trabajos con flexión y/o rotación del tronco.
  • Trabajos físicos intensos.
  • Vibraciones corporales por vehículos y máquinas.
  • Tabaquismo.
  • Posturas forzadas mantenidas.
  • Debilidad de la musculatura abdominal y de la espalda.
  • Factores psicosociales.

Podemos evitar dichos riesgos:

  • Adoptando posturas correctas y no forzadas.
  • Evitando la manipulación de cargas pesadas y las vibraciones corporales por vehículos y máquinas.
  • Manteniendo un buen nivel funcional mediante la realización de una actividad física regular, que incluya ejercicios para reforzar la musculatura
    abdominal y de la espalda.

A continuación indicamos una serie de consejos para mantener una espalda saludable

  • Si tienes dolor de espalda, evita el reposo prolongado en cama, ya que favorece la debilidad y atrofia muscular. Es suficiente un reposo relativo las primeras 48 horas. Después retoma progresivamente la actividad habitual, evitando las situaciones de riesgo para la espalda.
  • No adoptes posturas inadecuadas para la columna. Intenta mantener, siempre que sea posible, las curvaturas fisiológicas de la misma, independientemente de la postura o gesto que tengas que realizar.
  • Si vas a a permanecer mucho tiempo de pie, coloca uno de tus pies más adelantado y/o elevado.
  • No inclines el tronco hacia delante sin doblar las rodillas.
  • Levanta los pesos con la fuerza de tus piernas y no con la espalda. Si la carga que tienes que levantar es excesiva o voluminosa, pide ayuda.
  • Utiliza un colchón de dureza intermedia e intenta dormir boca arriba o de lado con las rodillas flexionadas.
  • Siéntate de forma correcta, con la espalda bien pegada al respaldo, los pies apoyados en el suelo y con un buen apoyo en la zona lumbar.
  • El exceso de peso influye negativamente en la espalda, en especial en la región inferior de la columna. Es fundamental mantener un peso adecuado para evitar sobrecargar la región lumbar.
  • Si eres fumador, intenta dejar de fumar. Los fumadores son más propensos a desarrollar dolor de espalda por los efectos perjudiciales que provoca la nicotina sobre la circulación sanguínea.
  • Practica relajación. La tensión excesiva, el estrés y los problemas emocionales tienen mucho que ver con la presencia y prolongación excesiva en el tiempo del dolor de espalda. Estas situaciones favorecen que la musculatura de la espalda se contraiga, se tense y se vuelva dolorosa.

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