De camionero a deportista que sueña con ir a ‘Tokio 2020’

Publicado en Autónomos, Relatos, Trabajadores por el 6 febrero, 2018 0 Comentarios

Juanjo Arroyo saltó a la fama por quedar tercero en la carrera San Silvestre Vallecana 2017. Pero no es un afamado corredor de élite ni un etíope de interminables piernas. Juanjo utiliza una ‘hand bike’, o bicicleta de mano, que pudo comprar gracias a la ayuda que le concedió el año pasado la Comisión de Prestaciones Especiales de Ibermutuamur y con la que ya ha participado en diversas competiciones deportivas.

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No le pone un exceso de drama cuando recuerda que su accidente se produjo en marzo de 2016 cuando intentaba subir al remolque del camión que entonces conducía para cambiar una lona. Parece como si hablase de otra persona. La inesperada caída le provocó importante lesiones medulares, por lo que hubo de ser trasladado de urgencia al Hospital General Universitario de Alicante.

“La verdad es que ningún médico me dijo entonces que ya no andaría más. Me pasé inmovilizado dos meses en la cama sin ser consciente realmente de mi estado hasta que me transfirieron al Hospital de Parapléjicos de Toledo, donde comencé una terapia ocupacional que incluía ejercicios en el gimnasio”, recuerda. “¿Quién me iba a decir que estaría allí en tal situación?”

Su compañera, Lourdes, madre de su única hija, recuerda que la trabajadora social de Ibermutuamur, Rosa Eva, se puso en contacto con ella al día siguiente del accidente, preguntándole por el resultado de la operación, explicándole detalladamente las ayudas que podía conseguir a través de la Comisión de Prestaciones Especiales de la Mutua y guiándola para realizar los trámites necesarios. “Con vuestra ayuda, pagamos el alquiler del piso que tuvimos que coger en Toledo para poder seguir la terapia de Juanjo”.

En el Hospital de Toledo, la motivación y el espíritu competitivo de Juanjo, que su mujer no duda en corroborar, le llevaron a intensificar hasta tres horas diarias su trabajo en el gimnasio, al tiempo que se ejercitaba en la práctica del ping-pong para reforzar su tronco y cintura.

Los fisios de Toledo me dijeron que me podía ir con la conciencia tranquila porque había sido un paciente ejemplar. Les agradezco mucho el trabajo que realizaron conmigo, al igual que la valiosa labor de los psicólogos, neurólogos y otros profesionales que me atendieron en aquel centro”, recuerda con orgullo.

A pedales

Allí, Juanjo vio una bicicleta de mano que estaba arrinconada casi en el olvido y pidió autorización para utilizarla. Fue el inicio de una trayectoria deportiva que le llevó a federarse en la Fundación Ciclista de Castilla-La Mancha (Fucicam) y participar en distintas carreras y eventos deportivos, llegando a alcanzar el quinto puesto de la Copa de España.

Me hice miembro del No Limits Handbike Club y ahora estoy siendo asesorado por un entrenador y un nutricionista. Claro que participar en distintas carreras implica gastos de desplazamiento y manutención, sobre todo cuando pienso en destinos fuera de España, por lo que estoy a la búsqueda de patrocinador. Actualmente, la Fundación ONCE me ayuda con el equipamiento”, indica este luchador incansable.

A la pregunta de cómo valoraría la atención y asistencia de Ibermutuamur, no duda en responder; ‘Con un 10, sin duda. He conseguido tener mi propia ‘handbike’ con vuestra financiación y ahora me planteo incluso llegar a los Juegos de Tokio 2020. Ése sería mi sueño a realizar, además de ganar el pleito que tengo con la empresa para la que trabajaba para poder afrontar más fácilmente nuestros gastos cotidianos, que son bastantes”.

Todo un ejemplo de superación y esfuerzo que confirma la posibilidad de llevar a cabo un cambio de actividad vital a pesar de las duras secuelas de un inesperado accidente laboral.

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